miércoles, diciembre 04, 2013

Desvaríos

El silencio, aunque asombre, trae un eco consigo, mi llanto.
El llanto de mis últimas ilusiones, del tic-tac abandonado de mis esperanzas ya vacías.
Este silencio congelo mi sonrisa, atravesó mi cuerpo y dejo mi alma herida, encorvándome hacia la oscuridad.
Silencio, llanto y sombras así hoy es mi vida. Ahogada, devastada, que cae como el último repique de una campana que toca a muerto.

sábado, noviembre 30, 2013

Cada noche

Cada noche
el silencio
y las sombras
danzando su canción.
Y yo
cada noche
estoy ahí
sumergido
como tantas otras veces.

miércoles, noviembre 27, 2013

Para mi amigo poeta

Amalgama dijo.
Y se puso a versar,
como quien hace una tortilla
de chorizo y champiñones.
Beso heridas, aro soledades,
dibujo inviernos, desnudo
carnes y ante quimeras
prometidas,
acallo su sed quebrando
el silencio.
Amalgama dijo.
Y el poeta,
como quien hace una tortilla
de chorizo y champiñones,
escribió sus versos.

Gota

Romperé
la palabra que se apegó
a mi aliento.
La arrojare
a la noche
y abrazare encantado
el vaso maldito
que prometí no volver a llenar.
Y como antaño,
derramado,
me diluiré.

lunes, noviembre 25, 2013

Miradas

Delete.

Lo han borrado.
Tu nombre.
Y la noche
arropa
dioses abandonados.
Al final
me llene de frio
y mis últimos secretos...
resbalaron
sin ningún esfuerzo.

 

viernes, mayo 04, 2012

Inicio

Lo terrible de ser una persona criada en la ciudad, de haber vivido siempre entre el asfalto, es que pierdes mucho de supervivencia. Me explico cuando vives en una gran ciudad casi todo lo solucionas a golpe de teléfono, miras la guía o las páginas amarillas y si tienes un problema allí encuentras casi siempre solución (joer parece un anuncio de telefónica). Necesitas un electricista, un fontanero, un carpintero, un instalador de algo, a golpe de página y teléfono solucionas. Si por casualidad necesitas comprar algo, en la gran ciudad tienes casi de todo o todo. Por eso cuando un urbanita se traslada al medio rural al principio parece confiado, con la prepotencia de que todo irá bien y sabrá campear los posibles problemas que salgan a su paso. Que error más grande.
Yo lo empecé a ver sobre las 5 de la madrugada. Dormía plácidamente, hasta parecía que disfrutaba de un hermoso sueño, cuando empecé a sentir una humedad en la almohada y al cambiar de posición una gota se estrello sobre mi cara y acto seguido otra. Abrí los ojos mirando a la negrura de la habitación y tanteando como pude encendí la luz de la mesilla. Arriba, en el techo, una grandiosa mancha de humedad se extendía y una gota amenazaba con caer de nuevo. Maldije y volví a maldecir mientras me lanzaba fuera de la cama. Allí de pie, mirando la gotera, no sabía qué hacer. Recordé que en el maletero del coche tenía un paraguas enorme de una promoción publicitaria de una marca de telefonía y sin pensarlo dos veces salí el coche. Como era de esperar al cruzar la puerta de la casilla un enorme diluvio me atrapo. De mis labios salió un nuevo improperio, no atinaba a abrir el maletero del coche y cuando lo conseguí mi cuerpo estaba empapado como si hubiese salido de una piscina. Abrí el paraguas aunque ya poco me iba a servir y fui de nuevo a la casilla. Ya en la habitación pues el paraguas abierto sobre la cama, me seque con una toalla y apagando la luz me volví a meter en la cama. En plena oscuridad me puse a pensar en lo ridículo que debía ser estar en una habitación con un paraguas cubriendo una gotera y sonando un chop-chop continuo que apenas dejaba conciliar el sueño.

Sobre eso de las 7 de la mañana dejo de caer agua y yo despejado estaba en pie con una taza de café en las manos. Mire la gotera, la mancha de humedad cubría casi toda la pequeña habitación y yo pensé que como coño solucionaba el tema. Tendría que subir al tejado buscar donde estaba el agujero que permitía entrar el agua y taparlo de alguna manera. Pero yo no tenía ni idea de tejados ni goteras, lo más fácil es que al subir al tejado me cargara la mayoría de las tejas, que por cierto vista la casilla tendrían más de cien años.

Así que la mejor solución era hablar con mi nuevo casero. Me dirigí al bar mirando la calle embarrada y los pequeños regueros de agua que aun corrían buscando desaparecer por algún punto. Mi casero al verme entrar ya supuso algo y con media sonrisa me pregunto si tenía algún percance. Le explique lo pasado y yo creo que por dentro se partía de la risa al oírme contar mi desventura. Rápidamente empezó a darme solución comentándome que los personajillos de ciudad nos ahogábamos en un charco de agua. Me dijo que cuando pasara este mal tiempo me ayudaría a remover el tejado y cambiar las tejas que hubiese rotas que por eso sería la gotera no por ningún supuesto agujero en el tejado, que para pasar el trago o los tragos venideros y que no estuviera duchándome todas las noches que faltaban de lluvia pusiera una buena y gran bolsa de basura canalizada a un cubo y así evitaría mojarme mientras durmiera. La bolsa y el cubo me los proporciono él. Así que invitándome a un café dio por zanjado el asunto y yo si querer meter más cizaña también lo di por acabado.

Otra de mis odiseas fue empezar a limpiar el huerto. En mi vida me había visto en una así. Creo que las zarzas, mala hierbas y demás plantas autóctonas del lugar se dieron un festín con mi cuerpo, dejándolo lleno de arañazos, urticarias y demás heridas poco mencionables. También las herramientas dieron cuenta de mí y de mis manos. La azada creo en mí, aparte de un buen dolor de riñones, unas buenas ampollas en mis manos poco acostumbradas a las labores de campo. Y para qué hablar de rastrillos, carretillas, palas y demás útiles de limpieza campestre.
Pero aunque destrozado por lo menos se que ahora tengo un proyecto de huerto, que si consigo abonas, cavar, plantar, sembrar o lo que coño se haga con él, mañana tendré algo que me sustente de verduras.

Y como siempre digo, mañana… lo que se dice mañana… no voy a morir. Vamos a no ser que esta vida rural que he iniciado acabe conmigo.

Sueño

Velando a la rosa

mis labios dibujan
los besos ingenuos
que alimentaron el pasado.
Tal vez mi boca
vuele hacia la ventana
con los pétalos caídos
de la infortunada rosa.
Y ella
y ellos
en la mañana,
fecunden de nuevo
sumisos
tu cuerpo.

lunes, abril 30, 2012

Inicio


Dicen que las derrotas saben amargas. Las mías no tienen sabor, son insípidas. Ello debe ser porque ya acumulo tantas a mis espaldas que he perdido su sabor. Cuando salí de casa, mejor dicho de mi excasa, no quise mirar atrás, al fin y al cabo tampoco dejaba nada importante atrás. Si, es cierto, tal vez dejaba algunos recuerdos, algunas gratas horas guardadas entre sus paredes. Pero era igual eso ya me lo llevaba guardado dentro de mí y nadie me lo podría quitar.

No tenía ni idea de dónde ir. Ni siquiera sabía si volver al nido paternal. Pero joder, con 50 tacos y volver a casa de papa y mama era ya lo último que deseaba. Así que pille coche y me dispuse a hacer kilómetros para donde fuera sin rumbo fijo y allí donde se parara el motor allí empezaría de nuevo.

Al cabo de unas horas de viaje, estaba perdido en una carretera secundaria, en una zona  que emulando al quijote ahora no quiero acordarme.  Se veía un desvió a la derecha, con el nombre de un pueblo y me dije vamos allá poco podemos perder. Según me iba acercando se veían unas pocas construcciones, casi todas de piedra y tejados de teja antigua. Había pocas y la que mas destacaba era la iglesia. Cuando entre al pueblo aparque en lo que parecía la plaza mayor. En ella destacaba una fuente con varios caños de los cuales manaba un grueso torrente de agua.

Baje del coche, estire mi cuerpo y mire  a mí alrededor. No parecía haber nadie. Estaba todo desierto y eso era cómodo para mí.  Examinado los alrededores descubrí entre unos soportales un pequeño cartel que parecía anunciar un bar-colmado. Allí lleve mis pasos.

Al entrar  parecía oscuro y como si allí no hubiese vida y de repente sonó un carraspeo y voz que decía “un momento, ya salgo”.

Al momento salió por una pequeña puerta un señor mayor. Tendría unos sesenta y largos años por lo que calcule. Le di los buenos días, él respondió lo mismo y pregunto si deseaba algo. Le dije que acababa de llegar y que si podía indicarme si había algún tipo de pensión, hotel o albergue donde poder pasar una temporada. Me miro con cara de sorpresa y carraspeando me indico que el pueblo era pequeño y que si quería estar de vacaciones lo mejor es que fuera al pueblo vecino a unos 15 km que era más grande y tenia mas servicios. Le explique que no quería un lugar con mas servicio y mas grade, que me había agradado el pueblo y si había posibilidad de encontrar alojamiento o alquilar una casa. Me dijo que la mayoría de las casas estaban deshabitadas, que pertenecían a gente que ya no estaba en el pueblo aunque aparecían de pascuas a ramos. Algunas de ellas eran de familiares de vecinos del pueblo ya muertos que Vivian en el extranjero y nunca o casi nunca aparecían por allí, pero si estaba muy interesado en quedarme una temporada el me dejaba una pequeña casilla que tenía casi a las afueras del pueblo, no era mucha cosa pero podía valerme para una temporada. Acepte encantado.

Verdaderamente era un pueblo pequeño, los habitantes podían contarse con los dedos de manos y pies. Cuando me instale en la casilla vi que era confortable aunque pequeña. Un cuarto de baño, una pequeña habitación, el salón que también hacia las veces de cocina y poco más. Pero bueno tampoco yo pedía una mansión, en mi situación actual eso me valía. Además el precio de alquiler no era nada, el hombre solo me pidió que mantuviera la casa y hacerle algunos arreglillos mientras la habitase. En el exterior de la casilla, pegado a ella había una pequeña cuadra, se veía que en tiempos había sido usada para albergar algún mulo, burro o asnillo, también parecía haber tenido de inquilinas a algunas gallinas por que se veían unos rústicos nidales en la pared.  Al otro lado de la cuadra, delimitado por un desvencijado y medio derruido muro de piedra se vislumbraba un pequeño terreno, ahora invadido de malas hierbas, zarzas y matojos. Parecía haber sido un huerto y bien pensado si se limpiaba y reparaba el muro podría volver a serlo.

Bien, me dije, es un comienzo, un inicio. Un pueblo pequeño, casi deshabitado, una casa pequeña, un tarrilla solitario, que más se puede desear. Con 50 tacos, sin trabajo, sin nada que nos pueda atar, que mejor que intentarlo.

Y así, con la negrura creciente de la noche arropándome, exhale un suspiro y me dije, mañana… lo que se dice mañana… no voy a morir.

sábado, abril 28, 2012

Inicio


Ya era la segunda caída. Esta seguramente más catastrófica que la primera y eso que costo volver a levantarse.  Pero claro al ser más joven todo parece más fácil o todo se ve de manera más inconsciente y no da miedo.

Esta vez es diferente. Uno ya es mayor, por no decir viejo. Carga 50 años a las espaldas aunque algunos dirán que eso es juventud todavía. Y una mierda. 50 tacos son lo que son y en esta sociedad es una carga. La peña joven te mira y te llama tarrilla, las mujeres jóvenes viejo y las cercanas a tu edad madurito y otras baboso. Los de tu edad te llaman colega, pero por dentro piensan que está hecho una pena y los que son más mayores que tú te dicen que aun estas en edad de merecer. ¿De merecer qué? ¿Un palo?

La verdad es que tú te miras al espejo y te ves viejo, decrepito, acabado. Si hay que reconocerlo, en los tiempos que vivimos ya eres una piltrafa. Encima si no tienes oficio ni beneficio.

Ahora aquí sentando frente al televisor, hago examen de de lo que soy y tengo. No tengo nada. Pero nada de nada. Ni trabajo, ni dinero, ni casa, propiedades. ¡Joder! Es que soy una verdadera ruina.

No quiero ni pensar en lo me va a suceder, hoy quiero vivir al día. Pero… ¿me dejaran? La cosa esta difícil, en mi situación todo es peor. Las pocas manos amigas han ido desapareciendo, más bien las he ido largando de mi lado. Mi carácter con el paso del tiempo se ha ido agriando y con ello la soledad ha ido creciendo. Pero el caso es que ahora realmente estoy solo. Y sin dinero que al parecer es lo más jodido.

Si tienes dinero todo parece más fácil, la vida te sonríe, pero si no lo tienes… ¡Ay chiquito! Ya te puedes echar a temblar.

Tengo que tomar una decisión. Mañana me largan de esta casa y no sé dónde voy a parar. Realmente no me apetece volver a los cartones. La calle ya la conozco y sé que si vuelvo a ella no me dejara salir.

¡Joder! ¿Por qué ser viejo es tan difícil? ¿Cómo es que me he convertido en un inútil?

Mañana me largan de aquí y no tengo una puñetera copa que llevarme a los labios para ahogar mis miedos.

Pero mañana… lo que se dice mañana… no voy a morir.

lunes, mayo 12, 2008

Cuento absurdo

Se ha detenido, el tiempo. Ya no camina por que no tendrá por donde caerse. Yo lo he visto y esta de espaldas, mirando hacia el vacío innecesario. De sus hombros pende el ultimo segundo, balanceándose, sin saber si al caer formará parte de su sombra o si el viento le llevará hacia un reloj perdido. El tiempo se apoya en nada, asombrado de que no le espere la eternidad. Se ha detenido y nada más.

La luna no estaba. Era noche y no estaba. La buscamos entre las estrellas, en el azul confuso del firmamento, alrededor del planeta tierra donde decía que estaba su casa y por las encrucijadas que controlaban los cometas. No estaba, la luna, no estaba.

Vimos abrirse un abismo y alguien quiso enterrarse en él. Clavamos nuestros ojos en su mirada y le preguntamos por qué. Nos miró con extrañeza, con el dolor de un silencio y suavemente se deslizó hacia el abismo, entregándonos dos lágrimas secas que brillaban sólo en la oscuridad. El abismo se cerró.

Suena a lo lejos una campana, llamándonos a todos. Iremos. La campana nos ha llamado y cada uno con un camino diferente volveremos a reencontrarnos. Noto en mi bolsillo el calor de las dos lágrimas, miro al tiempo que parece decidido volver a caminar, y la luna que no estaba vuelve a estar.

Del abismo nadie ha salido, aunque si escuchas atentamente se puede oír una dulce canción. Suena una campana, es como una sonrisa y yo también sonrío.

miércoles, abril 02, 2008

susurros...

A veces, sólo a veces, algo te sumerge en recuerdos. Huidizos, estremecidos, alocados, reales, destructivos, violentos... al fin y al cabo recuerdos. Estos parpadean dentro de la mente y nos hacen sumergirnos en busca de rostros que fueron algo nuestro en el ayer. En el hoy son polvo, simple polvo de olvido.
Es extraño recordar en la distancia, antiguas compañías. Es extraño recordar una vida. Todo parece tan difuminado como los rasgos de nuestro rostro si vemos una vieja fotografía. Hay veces que es posible cerrar los ojos y trasladarte a un ayer, hay veces que parece que vuelves a tocar el pasado, recorriendo lugares, volviendo a hablar con viejas amistades, a ver unos perdidos labios, a sentir lo olvidado. Confuso pasado que se desvanece y aparece con tenacidad.
Del pasado como un extraño despertar, salieron estos, como susurros de un tiempo de ayer...

Música.

Música dulce para aprender a dar caricias,
palpando con los ojos los cuerpos.
Nos sorprenderá la luna reteniendo
en nuestros brazos los compases de una canción
y enloquecidos
inundaremos nuestros labios de besos.
Ahora, fragmentos imperceptibles de amor
dibujan un nuevo firmamento
que se insinúa hermoso, delicado, luminoso.
Música dulce devorando con suavidad la realidad,
llamaradas de vida vomitando luz sobre la oscuridad
acordes que vienen y van, precipitando caricias desnudas
sobre cuerpos trenzados de deseos.
Despertó la locura, seduciendo,
con el aroma suicida
de una delicada canción.


No estoy...

No estoy, por si lo preguntas
y prueba de ello es que te deje atrás.
He huido, ya es una constante
y me llevo para añorarte
pequeñas reliquias de sentimientos.
No sé, si se requerirá tiempo para olvidar
o si para consolarse, servirá llorar
pero sé que me dio miedo
arroparme todas las noches con tu piel.
No estoy, no preguntes
aprenderás a desayunar sola
y un día veras indicios de algo mejor,
yo conservare a guisa de equipaje
los sueños, los restos y las vanas promesas
ue te hice en algún instante.
No estoy, por si te lo preguntas,
fui efímera ilusión.

jueves, marzo 27, 2008

Pasos de parque

Quizá desconozca parte de la historia. Quizá no debería ser yo quien la contara. Quizá...
Lo encontré sentado en un banco del parque, en sus manos había una flor que poco a poco iba deshojando, musitando al mismo tiempo palabras. No quise acercarme a él de momento y me quede sentado en el banco de enfrente, observándole, estudiándole, preguntándome...En un momento me pareció que me miraba y le sonreí. Me acerque con el pretexto de pedirle fuego para encender un cigarrillo. Ciertamente su mirada, su postura, destilaba melancolía y después de intentos infructuosos de iniciar una banal conversación, me atreví a preguntarle que le pasaba.Soltó la flor deshojada y mirándome, suspiró.
“Hace tiempo que por mi casa...”
Así comenzó su historia. Una historia que tiene un principio y ningún fin. Una historia que casi todos sabemos, en la que entra el amor, la indecisión, los celos, la envidia, el odio, la maldad, el que sé yo...
Y hablo durante horas y yo lo escuche. Y vi sus sentimientos derramados en sus palabras y de sus ojos saltaron lagrimas que corrieron por su cara hasta llegar a perderse en su boca o caer de su barbilla hasta llegar a la pernera de su pantalón. Y entre murmullos fue acallando su conversación y en silencio volvió su mirada hacia el horizonte, hacia lo alto de los árboles, hacia el cielo del atardecer y como buscando donde refugiarse, se levanto e inició un lento andar sin saber a donde.
Le vi doblar la esquina y al mismo tiempo sonó el reloj de la vieja torre, como un lamento quejumbroso que daba fin a la tarde.
Las sombras comenzaban a extenderse por el parque. La luz iniciaba su descanso, dejando paso al manto de la noche. El parque iba quedando solitario y los guardas buscaban en los rincones parejas rezagadas que se repartían los últimos besos.Y yo, dando las ultimas caladas a un cigarro mire alrededor pensativo, acompañado todavía por un eco melancólico que alguien dejo, abandone el parque, sin camino fijo, sin dirigirme a ningún lugar.

miércoles, febrero 06, 2008

Desvaríos

Miré al viento y no se movía. Y las hojas descansaban sobre el suelo abarcando, como enormes granos de arena, toda la avenida.
Me distraje acechando al tiempo y dibujando con mis dedos invisibles ojos que lo invitaran a huir y sin advertirlo, se me echo encima, encerrándome entre sus horas más oscuras.
Me devoro a mí mismo intentando encontrar en mi interior espacios replegados que poder desplegar y al final, al llegar a la boca, una luz, un camino entretejido de rosas oscuras en fría armonía.
Es todo tan lejano que parece infinito y te hace sentirte desolado.
Me estremezco al no encontrar los límites y las sombras que me persiguen parecen tan perdidas como yo.
Tal vez cruce el cementerio y deje mis huellas sobre el polvo gris y, así, cuando de la vuelta, tal como hace el reloj, las encontrare y recordare que la distancia nunca es lejana.

El sabor de lo dulce siempre esta presente y palpita en las memorias. Es un espacio que nunca acaba de llenarse, como una pintura a la que siempre le puedes dar una nueva pincelada. El sabor de lo dulce... que una vez fue instante, un tiempo, un viento.....

sábado, septiembre 16, 2006

como que si....

LA ENSEÑANZA EN ESPAÑA

un problema matemático:


ENSEÑANZA DE 1960
un campesino vende un saco de patatas por 1000 ptas.
Sus gastos de producción se elevan a 4/5 del precio de la venta
¿Cual es su beneficio?

ENSEÑANZA TRADICIONAL DE 1965

Un campesino vende un saco de patatas por 1000 pts.
Sus gastos de producción se elevan a 4/5 del precio de venta, esto es a 800 ptas.
¿Cual es su beneficio?

ENSEÑANZA MODERNA DE 1970

Un campesino cambia un conjunto P de patatas por un conjunto M de monedas.
El cardinal del conjunto M es igual a 1000 ptas, y cada elemento vale 1 pta.
Dibuja 1000 puntos gordos que representen los elementos del conjunto M.
El conjunto F de los gastos de producción comprende 200 puntos gordos menos que el conjunto M.
Representa el conjunto F como subconjunto del conjunto M, estudia cual será su unión y su interseccción y da respuesta a la cuestión siguiente:
¿Cual es el cardinal del conjunto B de los beneficios?
(Dibuje B con color rojo)

L.O.G.S.E

Un agricultor vende un saco de patatas por 1000 ptas.
Los gastos de producción se elevan a 800 ptas. y el beneficio es de 200 ptas.
Actividad: subraya la palabra "patata" y discute sobre ella con tu compañero.

LA PROXIMA REFORMA

El tio Ebaristo, lavriego, burges, latifundista, espanyol facista espekulador i intermediario es un kapitalista insolidario y centralista q sa enriquezio con 200 pelas albender espekulando un mogollon d patatas.
Bibe al hoeste de madrid esplotando ha los magrevies.
Lleba asus ijos a una esjuela de pago.

Analiza el testo, vusca las faltas desintasis, dortografia, de puntuacion y si no las bes no t traumatices q no psa nda.

Escribe tono, politono o sonitono con la frase "QUE LISTO EL EBARISTO" y envia un sms a tus colejas komentando los avusos antidemocraticos dEbaristo i conbocando una manifa expontanea nseñal d protesta.
Si bas a la manifa sortearan un buga guapeao.

Pasalo.

lunes, julio 31, 2006

Tejados


Son mis tejados
del color del tiempo,
del color vencido
que arrastra su pintura ambigua.

Mis tejados guardan entre sus tejas
los gritos amargos,
las preguntas gastadas,
las respuestas quebradas.

Tienen la sensación, mis tejados,
de ser un cadáver bajo la lluvia,
de brillar bajo la luna
con el brillo dudoso
de una vieja fotografía.

Son mis tejados,
lo visto y no visto
lo convulso
que yace frágil
entre el cielo y el abismo.

lunes, julio 24, 2006

Miradas

He visto y he deseado, como nunca creí desear. Pacientemente he ido dibujando sus contornos en mi imaginación y preparando mis sentidos para cuando llegue el momento de nuestro primer contacto. He visto y por un momento, como un loco suicida, he querido penetrar en un mundo prohibido donde mezclar la admiración y la pasión.

He deseado tocar con mis manos y mantener un contacto perpetuo en torno a sus líneas, deslizándome vertiginosamente hasta sucumbir en su fatal atracción. No se como explicarlo, pero al mirar, he sentido que crecía dentro de una mi una sensación de ebriedad que se mezclaba con ansiedad y sensualidad, despertando dentro de mi un monstruo anhelante de lujuria.

Y he odiado, con el corazón oprimido, a todo aquel que ha osado mirar. He odiado salvajemente, en silencio, quemando con mi mirada a todo ser que pasaba a su lado. He odiado, sin saber porque, transformando la fantasía en realidad, confuso, obsesivo, furiosamente.

He visto y he deseado, perdiéndome en abismos de espaciotiempo y al final, he comprendido. He comprendido que mi sueño es limitado, que la realidad es brutal y que cada uno ocupa su lugar.

Y despacio, con paso lento y expresión de seriedad, me he retirado calle abajo no sin antes dar una última mirada a esa belleza. Tal vez un día vuelva a pasar por el mismo concesionario y entonces, aunque empeñe el alma en ello, nadie evitara que sea mía.